
Las compañías más innovadoras, digitales y de mayor crecimiento se declaran customer obsession. La complejidad que ello implica se basa en la diversidad generacional del mundo que vivimos, a pesar de fenómenos globales unificados por una rápida adopción de la tecnología. Los clientes ya no quieren estar pasivos al final de la cadena de valor y quieren adoptar diversos roles crowd que hay que saber gestionar adecuadamente. La hiperconectividad digital ha derivado en un comportamiento que se define por el sesgo radical. Todo ello implica escenarios de alto riesgo y rentabilidad, pero también desarrollar el conocimiento adecuado para poder valorar los límites de nuestras acciones. La relación con la tecnología es cada vez más intensa e invasiva demandado un adecuado marketing experiencial inmersivo que las DNVBs (Digital Native Vertical Brands) saben gestionar muy bien. Entender las causas raíz que motivan un comportamiento, fácil de trazar, pero impredecible, es fundamental para tener éxito en los nuevos estándares de negocio digital.